“No puede haber una revelación más intensa del alma de una sociedad que la forma en que trata a sus niños”. – Nelson Mandela

En México, la violencia ha dejado de ser un fenómeno aislado para convertirse en una constante que permea todos los niveles de la sociedad. Uno de los rostros más alarmantes de esta problemática es el reclutamiento de niñas, niños y adolescentes por parte de grupos delictivos organizados. Este fenómeno no solo vulnera los derechos fundamentales de la infancia, sino que también revela profundas fallas estructurales en el ámbito social, económico y familiar.

¿Por qué los niños terminan en el crimen organizado?

La delincuencia organizada en México ha aprendido a capitalizar las condiciones de vulnerabilidad de la infancia. Factores como la pobreza, la desintegración familiar, la falta de acceso a la educación y la exposición constante a entornos violentos crean el caldo de cultivo perfecto para que muchos menores vean en el crimen organizado no solo una opción, sino una vía de supervivencia.

Según un estudio realizado por la organización Reinserta, las niñas, niños y adolescentes que han sido reclutados por estos grupos presentan patrones comunes: hogares disfuncionales, presencia de violencia intrafamiliar, abandono escolar, y una ausencia total de redes de apoyo. En este contexto, la violencia se normaliza desde edades tempranas, generando una percepción distorsionada de lo que es aceptable o deseable.

Cifras que duelen

En 2011, la Red por los Derechos de la Infancia en México (REDIM) estimó que al menos 35,000 menores formaban parte de grupos delictivos. Para 2018, autoridades mexicanas estimaban que alrededor de 460,000 niñas, niños y adolescentes estaban involucrados en algún nivel dentro de estas organizaciones. La disparidad entre las cifras refleja una alarmante invisibilización de este sector de la población.

El reclutamiento como reflejo del abandono social

El crimen organizado no solo recluta, también sustituye funciones que el Estado ha dejado vacías: provee sentido de pertenencia, ingresos económicos y una forma de “protección”. En muchos casos, los menores no se integran por voluntad, sino por coacción, amenazas o la falta de alternativas. Esta situación pone en evidencia la necesidad urgente de políticas públicas integrales que aborden no solo la seguridad, sino también la prevención desde la infancia.

¿Qué podemos hacer?

La solución no es simple ni rápida. Sin embargo, algunos pasos fundamentales incluyen:

  • Fortalecer el núcleo familiar y garantizar entornos libres de violencia.
  • Mejorar el acceso a la educación, la salud mental y actividades culturales y deportivas.
  • Desarrollar programas de intervención comunitaria que detecten tempranamente a menores en riesgo.
  • Reparar el tejido social desde la corresponsabilidad del Estado, las comunidades y la sociedad civil.

Hablar de la infancia es hablar del futuro. Cada niña o niño que cae en manos del crimen organizado representa un proyecto de vida truncado y un nuevo eslabón en la cadena de violencia que aqueja al país. Escuchar, proteger y atender a la niñez es, sin duda, la única vía hacia una paz verdadera.

Referencias:

Sobre el autor

2 respuestas a «Infancias en riesgo: violencia normalizada y el reclutamiento de menores por la delincuencia organizada»

  1. Avatar de alfred
    alfred

    El artículo pone el dedo en la llaga del reclutamiento, como estudiante de psicología, lo más heavy es ver cómo la normalización de la violencia les lava el cerebro a los niños, haciéndoles creer que el crimen es normal. Y claro, si no tienen figuras de apego sólidas en casa o una familia con buenos cimientos, van a buscar «familia» donde sea. Es de suma urgencia aplicar la psicología para sanar sus heridas, fortalecer a las familias y darles opciones reales a los chavos para que no caigan.

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  2. Avatar de María José LT
    María José LT

    En México la violencia está completamente normalizada, lo podemos ver en las narco series, en los corridos y como en varias comunidades de México donde la ayuda del gobierno no llega es cuando los sicarios «ayudan» a las comunidades y estas personas idolatran a los sicarios.

    La mayoría de los niños que tiene relación con el crimen organizado vienen de familias disfuncionales y con bajos ingresos económicos es por eso que es importante comenzar a fortalecer el núcleo facial, mejorar el acceso a la educación y a la salud mental.

    Agregando es importante mencionar la facilidad con la cual los niños tienen acceso a este tipo de información, como sociedad tenemos que cuestionarnos ¿Qué tan importante es la infancia en este País?

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