Por Karim Castillo Mendoza
La adolescencia ya es una etapa complicada para cualquiera: el cuerpo cambia, las emociones se intensifican, las amistades se redefinen y empezamos a preguntarnos quiénes somos realmente. Ahora, imagina atravesar todo eso teniendo una forma diferente de pensar, desentir o de procesar el mundo. Así viven muchas niñas, niños y adolescentes neurodivergentes en nuestro país. Hablamos de personas que pueden tener condiciones como el Trastorno del Espectro Autista (TEA), el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), dislexia, dispraxia, entre otras. Su manera de entender el entorno no es un error ni una falla, simplemente es distinta. Pero en un mundo que muchas veces solo está hecho para lo “típico”, esa diferencia puede volverse una barrera dolorosa.

Y… Qué significa ser neurodivergente?
Ser neurodivergente no es estar enfermo. Es tener un cerebro que funciona de forma diferente. Algunas personas pueden tener más sensibilidad a los estímulos, otras necesitan moverse constantemente para concentrarse, o tienen dificultades para leer y escribir a pesarde ser muy inteligentes. Esas diferencias no deben verse como “fallas”, sino como parte de la diversidad humana. El problema es que en México, muchas veces, estas diferencias no se entienden ni se atienden a tiempo. Las dificultades reales que enfrentan en México, aunque poco a poco se ha avanzado, todavía hay muchos retos para los adolescentes neurodivergentes en nuestro país:
● Diagnósticos tardíos: Muchos niños y niñas no reciben un diagnóstico oportuno. Hay quienes llegan a la secundaria sin saber por qué se sienten “fuera de lugar”, por qué todo les cuesta más trabajo o por qué los demás los etiquetan como flojos o problemáticos.
● Escuelas poco inclusivas: A pesar de que existen leyes que promueven la inclusión, la realidad es que en muchas escuelas no hay apoyos específicos. Algunos docentes no están capacitados, y los espacios no siempre están pensados para adaptarse a formas distintas de aprender o socializar.
●Acoso y aislamiento: Muchos adolescentes neurodivergentes sufren bullying o son excluidos por no “encajar”. Esto puede afectar gravemente su autoestima y salud mental. Algunas investigaciones muestran que adolescentes con TDAH o TEA tienen más riesgo de presentar ansiedad, depresión oincluso ideación suicida si no reciben apoyo adecuado.
● Salud mental ignorada: La salud emocional de niños y adolescentes sigue siendo un tema poco atendido, y más aún cuando hablamos de personas neurodivergentes. La atención psicológica especializada no siempre está disponible en el sistema de salud pública, o es difícil de costear para muchas familias.
¿Entonces qué podemos hacer como sociedad?
En Mentes Abiertas creemos que es urgente cambiar la forma en que vemos y acompañamos a las infancias y adolescencias neurodivergentes. Algunas acciones que sí hacen la diferencia:
● Escuchar sin juzgar: Evitemos frases como “es que no pone atención” o “solo quiere llamar la atención”. Detrás de ciertas conductas puede haber una necesidad real no expresada.
● Informarnos: Hay muchos recursos accesibles para aprender sobre neurodiversidad. Entender cómo funciona el cerebro de otra persona es el primer paso para conectar mejor con ella.
● Exigir políticas públicas inclusivas: El derecho a la salud mental, a la educación y una vida libre de discriminación también aplica para las personas neurodivergentes. Necesitamos más psicólogos, maestras, médicos y espacios comunitarios que estén realmente capacitados.
● Normalizar las diferencias: No todos necesitamos lo mismo, y eso está bien. Un adolescente que necesita más tiempo para procesar información o que evita el contacto físico no está “mal”, simplemente necesita otras condiciones para sentirse seguro.

La adolescencia neurodivergente en México aún enfrenta muchas barreras, pero también hay esperanza. Si como familias, escuelas y sociedad nos comprometemos a mirar con empatía y actuar con conocimiento, podemos construir entornos donde todas las mentes tengan lugar para crecer. Porque nadie debería sentirse solo por pensar diferente. Y mucho menos durante una etapa tan compleja como la adolescencia.
¿Tienes preguntas o necesitas apoyo para tu hijo, hija o estudiante?… En Mentes Abiertas estamos para ayudarte y escucharte. Escríbenos.







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