«Buscar ayuda no es señal de debilidad, es un acto de valentía; ir al psicólogo no significa estar roto, sino estar listo para sanar, crecer y conocerse de verdad.»

Durante mucho tiempo, ha existido un estigma social que asocia la atención psicológica únicamente con la presencia de trastornos mentales graves. Frases como «yo no estoy loco» o «eso es para gente que no puede con su vida» reflejan una visión limitada y desinformada sobre el papel real de la psicología en la salud integral del ser humano.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la salud mental como un estado de bienestar en el que la persona es consciente de sus propias capacidades, puede afrontar las tensiones normales de la vida, trabajar de forma productiva y contribuir a su comunidad (OMS, 2001). Bajo esta definición, el cuidado psicológico se convierte en una herramienta preventiva, no únicamente correctiva.

El psicólogo clínico no solo interviene ante trastornos mentales. También acompaña procesos de desarrollo personal, manejo del estrés, toma de decisiones, mejora de habilidades sociales, resolución de conflictos, duelos, autoestima y muchas otras situaciones comunes en la vida cotidiana. Acudir a terapia puede ser una forma de autoconocimiento y fortalecimiento emocional.

En conclusión, asistir con un profesional de la salud mental no implica estar “loco”, sino estar dispuesto a mejorar la calidad de vida, prevenir dificultades futuras y promover el bienestar emocional. Cambiar esta perspectiva es clave para fomentar una cultura de autocuidado mental y emocional en la sociedad.

Estudiante de Psicología Clínica

Jesús Manuel Loza M.

jloza37740@ucq.edu.mx

Sobre el autor

2 respuestas a «¿Por qué acudir al psicólogo si no estoy loco?»

  1. Avatar de Miguel Luna
    Miguel Luna

    El enfoque de este artículo se alinea con la perspectiva de la psicología positiva y la psicología preventiva, que entienden la consulta psicológica como un espacio para potenciar recursos internos antes de que aparezcan síntomas clínicos severos. Al subrayar la definición de salud mental de la OMS, se refuerza la idea de que la terapia contribuye no solo a mitigar malestares, sino a desarrollar habilidades de afrontamiento, aumentar la resiliencia y promover el autoconocimiento. Para fortalecer aún más este argumento, sería interesante incorporar datos de estudios que demuestran cómo intervenciones breves en población no clínica (p. ej., talleres de manejo del estrés basados en mindfulness) reducen niveles de ansiedad y mejoran la satisfacción vital.

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  2. Avatar de Angel Villeda
    Angel Villeda

    El estigma hacia la atención psicológica se basa en creencias erróneas que asocian la terapia exclusivamente con trastornos mentales graves. Desde la psicología, autores como Corrigan (2004) explican que este estigma puede llevar a evitar la búsqueda de ayuda por miedo al juicio social. No obstante, el modelo biopsicosocial y la psicología positiva destacan que la salud mental implica más que la ausencia de enfermedad: incluye el bienestar emocional, el desarrollo personal y la prevención. Por ello, asistir a terapia no significa estar “loco”, sino ejercer el derecho al autocuidado y mejorar la calidad de vida desde un enfoque científicamente validado.

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