En nuestro día a día, solemos pensar que nuestras decisiones y juicios se basan en información objetiva y un razonamiento lógico. Sin embargo, la mente humana no siempre procesa la información de forma neutra: con frecuencia opera mediante atajos mentales automáticos que nos permiten manejar la enorme cantidad de estímulos a los que estamos expuestos. Estos atajos pueden ser útiles para agilizar decisiones, pero también pueden distorsionar nuestra percepción de la realidad y conducirnos a errores sistemáticos: eso es lo que conocemos como sesgos cognitivos.

¿Qué son los sesgos cognitivos?

Un sesgo cognitivo es una desviación sistemática e inconsciente en la forma de procesar información, juicio o toma de decisiones, que conduce a interpretaciones distorsionadas, juicios inexactos o decisiones irracionales.

Estos sesgos surgen porque el cerebro humano tiene una capacidad limitada para procesar toda la información disponible, por lo que recurre a atajos mentales para simplificar la tarea.

Lejos de ser “defectos” accidentales, muchos sesgos cognitivos son adaptativos: evolucionaron para permitir reacciones rápidas ante situaciones complejas, lo que ha sido útil para la supervivencia. 

Algunos sesgos cognitivos comunes son:

  1. Sesgo de confirmación: tendencia a buscar, seleccionar o recordar información que confirma nuestras creencias o hipótesis previas, ignorando o descartando lo que las contradice.
  2. Sesgo de anclaje (anchoring): la primera información recibida (el “ancla”) actúa con demasiada fuerza en nuestras decisiones, de modo que ajustamos nuestro juicio en función de ella, incluso si no es representativa. 
  3. Sesgo de retrospectiva (hindsight bias): tras un suceso, tendemos a percibirlo como más predecible de lo que realmente fue, creyendo “yo ya sabía que eso iba a pasar”. 
  4. Sesgo actor‑observador: atribuimos nuestras propias acciones a causas externas (contexto, situación), pero las de los otros a causas internas (carácter, personalidad).
  5. Efecto de falso consenso (false consensus): sobreestimamos la medida en que otras personas comparten nuestras creencias, valores y comportamientos. 
  6. Sesgo de disponibilidad (heurística de disponibilidad): sobrevaloramos la probabilidad o importancia de algo simplemente porque nos resulta más fácil recordarlo — por frecuencia, por relevancia emocional o reciente exposición. 

Cada uno de estos actúa como un “filtro” que moldean nuestra interpretación de la realidad, a menudo sin que seamos conscientes de ello. 

¿Por qué surgen los sesgos cognitivos?

  • Limitaciones cognitivas y necesidad de eficiencia: nuestro cerebro no puede procesar exhaustivamente toda la información recibida, por lo que usa heurísticos para ahorrar esfuerzo mental.
  • Adaptación evolutiva: en entornos complejos y con amenazas, tomar decisiones rápidas era ventajoso; los sesgos emergen como atajos adaptativos.
  • Esquemas, creencias y experiencias previas: lo que ya sabemos (o creemos) influye en cómo interpretamos nueva información: preconceptos, prejuicios o expectativas moldean el procesamiento.

Implicaciones de los sesgos cognitivos

  • En la toma de decisiones personales y profesionales: pueden distorsionar juicios, llevar a errores, decisiones pobres o prejuicios, incluso cuando creemos actuar racionalmente.
  • En la percepción social y las relaciones: afectan cómo vemos a los demás, cómo interpretamos sus acciones, generando malentendidos, estereotipos o atribuciones erróneas (por ejemplo, con el sesgo actor-observador o falso consenso).
  • En el ámbito organizacional y empresarial: en contextos de liderazgo, gestión de talento, administración del cambio — áreas de tu interés profesional — los sesgos pueden influir en la selección de personal, evaluación de desempeño, diseño de políticas, planteamiento de estrategias.
  • En el pensamiento crítico, científico y educacional: dificultan la objetividad, la apertura a nueva evidencia y el análisis reflexivo, lo que puede obstaculizar procesos educativos, terapéuticos o de investigación.

Los sesgos cognitivos son una característica inherente al funcionamiento de la mente humana: atajos mentales que permiten procesar información rápidamente, pero que también pueden distorsionar la realidad, alterar el juicio y conducir a decisiones erróneas. Conocerlos y comprender por qué ocurren es fundamental para fomentar un pensamiento más reflexivo, crítico y consciente.

Reconocer nuestros sesgos no significa que desaparecerán totalmente, pero nos permite cuestionar nuestras certezas, abrirnos al diálogo, revisar nuestras hipótesis y actuar con mayor conciencia. En definitiva: mejora nuestra capacidad para interpretar la realidad de modo más justo, reflexivo y ajustado.

Referencias:

Bertrand Regader. (2015, mayo 28). Sesgos cognitivos: descubriendo un interesante efecto psicológico. Portal Psicología y Mente. https://psicologiaymente.com/inteligencia/sesgos-cognitivos-efecto-psicologico

Mario Olea. (2024, 31 mayo). Los sesgos cognitivos: distorsiones de nuestra mente. Unir la Universidad En Internet. https://www.unir.net/revista/salud/sesgos-congnitivos-distorsiones-de-nuestra-mente/?

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