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La salud mental se ha convertido en un tema prioritario a nivel global, sobre todo tras el impacto de la pandemia por COVID-19. Sin embargo, en este auge por atender el bienestar emocional, pocas veces se habla de quienes sostienen los procesos terapéuticos: los psicólogos de la salud mental. ¿Quién cuida de ellos? ¿Qué sucede cuando el que acompaña también necesita acompañamiento?

Los desafíos silenciosos del ejercicio terapéutico

El ejercicio de la psicología implica una exposición constante al sufrimiento humano, lo que puede generar fatiga por compasiónestrés emocional o burnout. Según diversos estudios, más de la mitad de los profesionales en salud mental ha experimentado este tipo de desgaste, especialmente por la carga emocional acumulada en la consulta clínica (Psicología y Mente, s.f.).

Además, las exigencias internas del rol, como la idea de “poder con todo” o la dificultad para pedir ayuda, agravan esta situación. En muchos casos, los psicólogos sienten que deben resolver sus propios problemas sin apoyo, producto de creencias formadas durante su formación académica (Calleja, 2020).

La pandemia hizo aún más visible esta situación. El incremento en la demanda de atención psicológica llevó a muchos terapeutas a sobrecargarse, dejando de lado sus propios espacios de cuidado. Frente a esto, surgieron redes de acompañamiento entre colegas, una muestra de que los profesionales también necesitan contención (Javeriana, 2023).

El primer paso: reconocer que también somos humanos

Reconocer que los psicólogos enfrentan desafíos personales y emocionales es el primer paso para desarrollar una cultura de autocuidado. Lejos de ser un signo de debilidad, pedir ayuda o asistir a terapia es una práctica ética y saludableque potencia el rol profesional. De hecho, en muchas instituciones formativas, acudir a terapia es parte del proceso de entrenamiento profesional (Psychology.org, s.f.).

Asumirse como una persona sujeta a emociones, límites y necesidades permite establecer una relación más genuina con el propio bienestar, y evita que los conflictos internos se proyecten sobre los pacientes. La autocompasión, la consciencia emocional y el trabajo personal no solo mejoran la calidad del acompañamiento terapéutico, sino que también previenen el deterioro del profesional.

Estrategias de autocuidado emocional

El autocuidado debe ser una práctica cotidiana y adaptada a cada estilo de vida. Estas son algunas recomendaciones basadas en experiencias clínicas y aportes profesionales (Liberta Psicología, 2016; Psicología y Mente, s.f.):

  • Establecer límites claros entre la vida profesional y personal: evitar llevarse las preocupaciones del consultorio a casa.
  • Buscar espacios de supervisión o intervisión: hablar con colegas sobre casos complejos ayuda a reducir la carga emocional.
  • Asistir a terapia regularmente, no solo en momentos de crisis.
  • Incorporar hábitos saludables como el ejercicio, la alimentación balanceada, el descanso y la meditación.
  • Practicar la autocompasión: aceptar que no se puede ayudar a todo el mundo ni tener respuestas inmediatas a todo.
  • Aprender a decir «no»: elegir con conciencia qué casos o compromisos asumir.
  • Cultivar vínculos afectivos seguros y espacios de desconexión, como hobbies o actividades creativas.

Una invitación a construir una comunidad consciente

En muchas culturas, hablar de salud mental aún implica lidiar con el estigma, incluso dentro del mismo gremio de la psicología. Por eso es fundamental promover campañas y espacios donde se normalice el autocuidado como una herramienta ética y necesaria, no como un acto de egoísmo o debilidad.

Historias como la de terapeutas que decidieron ir a terapia para conocerse mejor, sanar sus heridas y renovar su vocación, inspiran a otros a hacerlo también. Reconocer nuestra vulnerabilidad puede convertirse en una fortaleza, especialmente en profesiones donde el otro es el centro de nuestro trabajo.

Conclusión

La salud mental de los psicólogos es tan importante como la de sus pacientes. Cuidarse no es un lujo, es una responsabilidad. Reconocer los límites, pedir ayuda y practicar el autocuidado son actos que fortalecen no solo al terapeuta, sino a todo el proceso terapéutico. Porque para sostener al otro, primero hay que sostenerse a uno mismo.

Sobre el autor

Una respuesta a «¿Quién cuida al que cuida? Autocuidado para psicólogos y profesionales de la salud mental»

  1. Avatar de Fabiola Janet Meléndez Ramos
    Fabiola Janet Meléndez Ramos

    Me gusto su articulo, expresa muy bien lo que se busca en este ámbito profesional y eso es el equilibrio y como podemos cuidarnos a nosotros mientras cuidamos a otras personas, muchas veces se ve poco calibrado y sin pocas herramientas. Gracias por compartir.

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