Por: Geraldine Padilla Arrieta
La autoestima es un aspecto fundamental en la vida de todo ser humano, ya que influye directamente en la forma en que nos percibimos, nos relacionamos y enfrentamos los desafíos del día a día. Desde la infancia, nuestras experiencias moldean la imagen que tenemos de nosotros mismos, afectando nuestra salud mental, nuestras decisiones y nuestro bienestar general. Por ello, comprender la importancia de una autoestima saludable es esencial para promover un desarrollo personal equilibrado y satisfactorio.
Definición
La autoestima puede definirse como la valoración que una persona tiene de sí misma, basada en sus pensamientos, sentimientos, experiencias y comportamientos a lo largo del tiempo. Según Nathaniel Branden (1995), uno de los principales teóricos del tema, la autoestima es “la disposición a considerarse competente para afrontar los desafíos de la vida y merecedor de felicidad”. Esta percepción influye directamente en la forma en que las personas se relacionan con los demás y cómo enfrentan las situaciones cotidianas.

Beneficios de una autoestima saludable
Tener una autoestima saludable se asocia con múltiples beneficios tanto psicológicos como sociales. Entre ellos destacan:
1. Mayor bienestar emocional: Las personas con buena autoestima suelen presentar niveles más bajos de ansiedad y depresión (Orth & Robins, 2014).
2. Relaciones interpersonales más sanas: Una autoestima positiva permite establecer vínculos más estables y respetuosos, sin necesidad de depender de la validación externa.
3. Mayor resiliencia: Se facilita una mejor respuesta ante la adversidad, ya que la persona confía en su capacidad para superar dificultades (Rosenberg, 1965).
4. Mejor toma de decisiones: Las personas con autoestima saludable pueden tomar decisiones más conscientes y alineadas con sus valores y necesidades.
5. Autonomía y motivación personal: Se fomenta una actitud proactiva y un sentido de propósito, lo cual impulsa al individuo hacia el crecimiento personal y profesional.
Conoce el caso de Ana
Ana es una adolescente de 16 años que ha crecido en un entorno familiar amoroso pero muy exigente. Durante mucho tiempo, su autoestima dependía del reconocimiento de sus padres por sus logros académicos. Cuando comenzó a tener dificultades en la escuela, su autopercepción se debilitó y empezó a desarrollar ansiedad. Con el acompañamiento psicológico, Ana trabajó en fortalecer su autoestima reconociendo sus habilidades, aceptando sus errores y valorándose por lo que es, no solo por lo que logra. A medida que su autoestima mejoró, también lo hicieron sus relaciones con amigos y su capacidad para expresar lo que sentía. El cambio fue visible: ya no necesitaba la aprobación constante y comenzó a tomar decisiones por sí misma, con mayor seguridad y tranquilidad.
Referencias
Branden, N. (1995). Los seis pilares de la autoestima. Paidós.
Orth, U., & Robins, R. W. (2014). The development of self-esteem. Current Directions in Psychological Science, 23(5), 381–387. https://doi.org/10.1177/0963721414547414
Rosenberg, M. (1965). Society and the adolescent self-image. Princeton University Press.
Apoyo de redacción por ChatGPT








Deja un comentario